La pandemia hace que estemos viviendo unos meses de los más extraños de nuestras vidas. ¿Quién iba a decirnos hace un año que hoy sería normal salir a la calle con mascarilla? ¿O que tengamos que mantener las distancias con todas las personas que nos rodean? Esto está afectando a todos los ámbitos laborales y sociales. Y, cómo no, también a las celebraciones de bodas.

Dependiendo de la fase o del momento, las restricciones han sido (o serán) más o menos duras. Hubo un momento, durante el estado de alarma, en el que directamente estaba prohibido realizar ningún tipo de celebración.

Concretamente ahora, a finales de agosto de 2020, en Andalucía, se da la circunstancia de tener menos restricciones que en el resto de España. Por ejemplo, la celebración puede durar hasta las 6 de la mañana (en otros lugares solo hasta la 1). Si lo que te preocupa es el número de invitados, ahora mismo el máximo es de 300 (si se celebra en exterior). Eso sí, del baile de los invitados nos podemos olvidar, pues en estos momentos no podemos acercarnos tanto como para plantear una pista de baile. En cuanto a otras medidas, son las generales con las que llevamos ya un tiempo conviviendo y alguna nueva más:

  • Uso de mascarilla obligatorio en todo momento, excepto cuando se esté comiendo o bebiendo.
  • Distancia de seguridad de un metro y medio entre personas no convivientes.
  • Las mesas deben ser, como máximo, de 10 comensales.
  • Se puede fumar en exterior siempre y cuando se mantenga una distancia de dos metros.

En cuanto al equipo de fotógrafos y videógrafos, respetamos la salud de nuestros clientes, y por ello asistimos con mascarilla a realizar nuestro trabajo. Mantenemos las distancias con los invitados y procuramos que no haya contacto físico para evitar perpetuar en lo posible la pandemia. Además, solemos llevar gel hidroalcohólico para cuando tocamos otros elementos externos a nuestro propio material.

Caso real de boda en pandemia

Como curiosidad, nuestro equipo ha vivido esta situación:

En una boda muy reciente, la iglesia disponía de las medidas adecuadas para evitar contagios: en los bancos se anulaban la mitad de los asientos para conseguir una distancia mayor de separación, había gel hidroalcohólico a la entrada a disposición de los usuarios y la ventilación era adecuada, además de no sobrepasar el aforo permitido. Fue tanta la implicación con la no propagación del virus, que el párroco que casaba a la pareja, les pidió que no se besaran en el momento cumbre de la ceremonia. Lógicamente, lo hicieron una vez salieron del templo.